Por: Carlos Mario Jiménez


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Una tarde en la casa de Jorge Oñate: alegría, piqueria y lágrimas

Se cumple el primer natalicio de Jorge Oñate tras su muerte el 28 de febrero. El vallenato extraña y sigue llorando la partida del Jilguero.

HOMENAJE A JORGE OÑATE - SAN JUAN DEL CESAR (1)
Jorge Oñate con Julián Rojas, Miguel López y Chiche Martínez, en su casa.


Recuerdos lacerados por la ausencia de un canto audaz, una voz con identidad antónima a todo lo nuevo del vallenato. Su alma todavía ronda y se escucha por las ondas hertzianas, ese es Jorge Oñate.

De aquella tarde del 8 de octubre de 2019 quedan recuerdos imborrables. Un hombre feliz, no solo porque ese día le entregaban oficialmente el documento que lo refrendaba como homenajeado en el Festival Nacional de Compositores de San Juan del Cesar, La Guajira, sino porque lo acompañaron tres de sus grandes compañeros como Miguel López, Raúl ‘Chiche’ Martínez y Julián Rojas.

Entraba y salía del quiosco de su casa, ubicada en el barrio Centro, donde se reunió con varios medios de comunicación que habían sido invitados por Álvaro Álvarez, presidente del certamen cultural.

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Siempre a su lado Nancy Zuleta, quien no perdió un solo detalle del encuentro de Oñate con nosotros, periodistas, locutores, camarógrafos y reporteros gráficos. Elegante como siempre lució una camiseta azul y se le veía muy feliz con sus nietos.

Cuando llegaba la hora del encuentro, ‘Chiche’ Martínez y Julián Rojas sacaron sus acordeones para improvisar una piqueria, lo que el ‘Jilguero de América’ no podía perderse.

Se sentó, movió un celular del taburete y de inmediato pidió una melodía, de esas que solo él disfrutaba en sus tiempos de juventud. Su cabeza de un lado a otro, con mirada fija en los pitos y bajos, pero dirigiendo los dos reyes vallenatos que tocaban para alimentarle su gusto por el folclor.

Allí apareció Álvaro Álvarez, lo besó de manera espontánea tras la alegría que se sentía en la reunión, donde Jorge Oñate solo era felicidad.

Algo importante no pudo faltar. Los alimentos. ‘El Ruiseñor del Cesar’ entregó empanadas, “las mejores de La Paz”, a los invitados. Una anécdota especial fue que mandó a pedir 20 solo para que comiera el locutor Álvaro Negrete, quien es de buen apetito.

Minutos más tarde la improvisada parranda terminó y el cantante de La Paz se sentó para responder preguntas y dar sus impresiones sobre el homenaje, que se realizó el 9 de diciembre, en la tarima Juancho Rois de San Juan del Cesar. Las lágrimas no faltaron, porque una de sus más grandes debilidades estaba en el sentimiento por los gestos como homenajes y reconocimientos.

Hoy, el cantor más insigne del vallenato, el más respetado y líder de todos, estaría cumpliendo 72 años de vida, pero complicaciones a causa del COVID-19 apagaron su vida en el Hospital Pablo Tobón Uribe de Medellín.