Farándula

22 abril, 2020

¿Qué tanto daño hace la informalidad laboral a la música en tiempos de cuarentena?

Artistas de todos los géneros en Colombia son los más afectados por la cuarentena decretada por el Gobierno Nacional, debido a la pandemia del COVID-19.

Millones de hogares nacieron gracias a la dedicación de una canción. Miles de personas han inspirado una historia narrada en estrofas y adornadas con melodías. La sociedad crítica también aparece entre la lírica y hasta el campesino es sinónimo de alegría a la hora de hablar de música, una industria que vive el peor momento de la historia por culpa de la pandemia del coronavirus COVID-19.

Vallenato, reggaetón, popular, merengue, salsa, urbano, tropical, tropipop y todos los géneros musicales hoy son los más damnificados dentro de la emergencia sanitaria en el mundo. El principal argumento, la aglomeración de personas es un foco de contagio del virus SARS-CoV-2, que tiene más de 2.500.000 contagiados, más de 178.000 muertes y una cifra superior a 653.000 recuperados.

Han pasado tres meses desde el primer brote en China, hay casos confirmados en más de 160 países, entre ellos Colombia con 4.149 (hasta la fecha de este artículo). Esto provocó que las autoridades nacionales decretaran una cuarentena, obligando al aislamiento preventivo obligatorio, reproducido en la cancelación de eventos masivos, cierre de bares, discotecas y la vida social.

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¿De qué vivimos ahora? Es una de las preguntas que a diario se hace Javier Luis Lasso Durán, músico que ejecuta la guacharaca, padre de tres niños y con la única posibilidad de conseguir dinero a través de su talento. Lasso Durán hace su conjetura de manera plural porque con sus colegas convergen diariamente al mismo tema.

La música, primera en paralizar actividades y última en ser reactivada, tiene una luz muy al fondo del camino que actualmente no tiene sustento ni en el Gobierno Nacional, empleadores, asociaciones, ni mucho menos organizaciones sin ánimo de lucro.

Música, sinónimo de informalidad laboral

Un empleo ocasional, así califican los dueños de agrupaciones vallenatas y abogados la manera como un músico presta su servicios en este género.

La manera es fácil y se ve hasta sencillo: Un empresario o dueño de fiesta contrata, a través de un mánager, a la agrupación para animar un concierto, fiesta privada o pública, se estipula un cobro por el servicio y se estipula el tiempo de la agrupación en vivo; normalmente son de 45 a 120 minutos el show.

Después de firmado un contrato entre empleador y agrupación, el mánager comienza a contactar músicos, ya sean propios o ajenos a sus organizaciones. Se informa sobre el día del espectáculo, ubicación y hora de reunión para salir, allí mismo se arregla el monto por los servicios prestados durante la presentación y listo. Dicho arreglo no incluye seguridad social, ARL, pensión, cesantías y demás parafiscales que una empresa está obligada a pagar para contribuir con el financiamiento y operatividad de instituciones públicas o cajas de compensación familiar.

Finalmente, entre artista y músico no existe un vincula laboral directo, simplemente un arreglo verbal con el mánager. Esto se nota como informalismo laboral dentro de una industria que produce millones de millones de pesos en Colombia, especialmente durante los fines de semana.

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Son muy pocas las agrupaciones en el vallenato, así como en otros géneros en Colombia, que vinculan a sus integrantes de manera formal y pagan por un contrato ya se a término fijo o indefinido.

Cabe resaltar que organizaciones como la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (Sayco) y la Asociación Colombiana de Intérpretes y Productores Fonográficos (Acinpro), tiene agremiados a cierto número de ejecutores quienes luego de cumplir con requisitos, obras grabadas, tienen la opción de solicitar ingreso y recibir algunos beneficios en salud, pagos trimestrales y semestrales.  

Actualmente no existe un censo de cuántas agrupaciones musicales hay en Colombia, mucho menos el número de integrantes por ningún ente del Estado, ni mucho menos privado.

¿Qué dice el gremio?

Estas son algunas opiniones de artistas, acordeoneros, mánager y músicos del vallenato, respecto a la informalidad dentro del género.

Kanner Morales – cantante

Nosotros sí estamos organizados como gremio. De pronto nuestro líder no es un cantante o representante influyente, no quiere decir que le reste importancia. No es tan visible para la gente, quizás por esa razón, pero la sociedad Acinpro nos tiene agremiados a todos los músicos. También tenemos a Sayco, que ya gestionó unos recursos internos y enviaron una primera ayuda para todos los agremiados. Acinpro está haciendo acercamientos con el Estado, porque ahí sino hemos tenido nada. Hemos contado con suerte que dentro del gobierno tenemos a Lidio García, presidente del Senado, quien es un veedor de los músicos vallenatos y el sector cultural.

Todos los sectores están afectados, unos más que otros, de hecho el cultural fue el primer en ser cerrado y seremos los últimos en ser abiertos. Se nos prolongará más la espera.

Esto nos ha llevado a quedar más de cruzados de brazos porque nos acostumbramos a un sistema tradicional y las agrupaciones, como empresas, tenemos que sentarnos a reinventarnos porque el tiempo de espera se prolongará. Es el tiempo para que artistas y mánager trabajen en vías de monetización; hay que buscar otros medios, gracias a Dios se han encontrado algunas utilizando lo digital. Faltaría un poco de organización en cada artista, como marca y empresa.

Osmar Pérez – cantante

Los cantantes y algunos acordeoneros están tranquilos en estos momentos, aunque es una parálisis larga. Quienes de verdad sí están pasando trabajo, sin una salida, son los músicos secundarios que no tienen otro ingreso que el baile los fines de semana.

Es una costumbre dentro del vallenato; pagar por toque y listo. No existen vínculos directamente con las agrupaciones, de verdad esta es una enseñanza para mirar un horizonte nuevo y la manera de cómo nos reinventamos si llega a pasar otra situación como la pandemia del coronavirus COVID-19.

Genovevo Agudelo – Mánager

La informalidad es porque no estamos asociados los músicos como tal, son prestadores de servicios eventuales. Por cada evento, fines de semana, ellos devengan su sueldo.

Fuimos el primero en parar y el último en comenzar. No sabemos hasta cuándo, ni la fecha que terminará esto porque somos los que más concentramos público.

Todavía se sigue regalando el contenido, muchos músicos haciendo conciertos en vivo que son informales en estos momentos para las redes. Podríamos pensar cómo solventar la crisis económica, utilizando esas herramientas para sostenernos y mantener tantas familias.

Eimar Martínez – acordeonero

Claro que si hace afecta full formalidad, porque para nadie es un secreto que para ser socio de Sayco mínimo debes tener 10 canciones grabadas y registradas, y poder gozar de los beneficios. Acinpro depende si eres artista principal o secundario, tener un número de obras ejecutadas, creo que principal 50 temas grabados y secundarios 100 para poder tener los beneficios, de lo contrario todo aquel que no cumpla con esos requisitos no son reconocidos por las entidades y por ende no tienen afiliación a salud y a todas las prebendas que puede dar el gobierno.

Es mucha gente la que hoy está afectada; músicos que no están registrados en una base de datos para que puedan ser contabilizados y tenidos en cuenta, por eso les tocaría a los gobiernos locales inventarse una estrategia por medio de la Casa de la Cultura y así agremiar a esos informales, que permita gestionar una ayuda de los gobiernos locales.