Por: Equipo Primera Linea


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Marciano Martínez Vs. la muerte

Una crónica con un compositor significativo para Diomedes Díaz, quien aportó todo el crecimiento musical. Martín Maestre fue su hermano.

MARCIANO MARTÍNEZ Y LA MUERTE
‘Sinfo’ como lo llaman sus amigos en La Junta, recalcó que la muerte de un familiar, como lo es la madre, un hermano, es muy diferente a la de un amigo. “Es un sentimiento tan noble, es algo inexplicable, algo que duele tanto, que no se puede inspirar”.


Marciano Martínez no habla de la muerte. Dice que le duele sacar los recuerdos buenos de los muertos y prefiere evadir el tema.

Pero el recuerdo por la partida de su gran amigo Martín Maestre lo ha perseguido durante 38 años. Por eso, accede a hablar, pero a regañadientes. Eso me motivó a buscarlo.

¿Dónde? Me dieron la dirección de su casa, en pleno corazón de La Junta, jurisdicción de San Juan del Cesar, La Guajira.

Las estrellas iluminaban mi camino. Llegué al corregimiento con el sueño de hallar al hombre que es capaz de hacer poesías en un vallenato. Lo encontré en su casa. Un poco cansado por sus labores dentro del campo. Brindó un pomelo a mi madre y me pasó la silla para empezar a relatar lo triste que es decir adiós.

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Entonces apareció el tema de la muerte. Arruga y baja su cara, con una voz un poco más ronquida expresó: “al morir Martín por primera vez supe cómo se quería un amigo, no sabía que la muerte de un amigo dolía tanto”, al recordar uno de los momentos que marcó su vida, la muerte de su amigo o hermano, como lo cataloga el compositor de ‘Amarte más no pude’.

“La muerte es el punto final ante la ley de Dios, es la realidad que no podemos evitar”, así explicó lo que para él significa partir de este mundo terrenal.

Marciano entonces contó que cierto día miró al cielo y vio la imagen de su amigo, los rayos del sol iluminaron su mente y su corazón se abrió. Inmediatamente buscó un papel y un bolígrafo para escribir esos buenos recuerdos que le inspiraba su gran compañero. Pero un sentimiento, un mar de lágrimas se adueñaron de él, la inspiración se fue, aunque los recuerdos siguen intactos.

Desde ese momento, en el que se da cuenta que la tristeza le corta la inspiración para hacerle un homenaje a los amigos que han partido, prometió no intentarlo siquiera.

‘Sinfo’ como lo llaman sus amigos en La Junta, recalcó que la muerte de un familiar, como lo es la madre, un hermano, es muy diferente a la de un amigo. “Es un sentimiento tan noble, es algo inexplicable, algo que duele tanto, que no se puede inspirar”.

Martín y Marciano eran dos niñitos que, por la pobreza de sus familias, trabajaban. Eran los inseparables del pueblo, los traviesos. En medio de risas ‘Sinfo’ recuerda que eran tan inquietos que para que a él no le pegaran se escapaba por varios días, mientras se montaba con Martín en los árboles y sacaban versos. “Aquellos momentos”, dice el compositor sobre los momentos vividos por las tierras donde también se paseó Diomedes Díaz.

Con un poco de inconformidad, ojos aguados, Martínez no entiende como algo inexplicable llega a ser comercializado, diciendo que “el dolor se lleva, no se vende.”

Golpes a temprana edad para Marciano

En el sur de La Guajira, a pocos minutos de Valledupar, queda La Junta. Tierra que ha dado fruto a grandes personajes de la música vallenata, como lo es el recordado Diomedes Díaz Maestre, sobrino del gran amigo de ‘Sinfo’. Pueblo que le ha llenado de inspiración, con sus mujeres, su gente. Como lo expresa Marciano en la canción La Juntera: “Ay las sabanas de La Junta, testigos de mi sufrir”.

El amor es su musa mayor, amor por la mujer, por su tierra, por su gente, “yo soy de ustedes tan de ustedes como ustedes de mí, soy el que finge estar alegre para verlos feliz”, es un verso de la canción ‘El sentir de mi pueblo.’

Un golpe para el juglar a sus siete años de edad, pero ya siendo un hombre, con 22 años, superando esos deseos de venganza que tenía, dice que la vida fue tan dura con él que le arrebató al que lo acompañaba por las calles de La Junta verseando. Tocaban el acordeón a orillas del río Badillo. Ese 1 de agosto de 1969 él hubiese deseado que Martín no se montara al carro donde perdió la vida.

Un joven compositor, acordeonero, verseador, humorista y cantante de 26 años Dios decidió llevárselo. Ha dejado solo a Marciano, pero también a su aprendiz Diomedes.

‘El Cacique de La Junta’ fue llevado de la mano en el mundo musical por su tío Martín Maestre. Sin embargo, en medio del dolor ahí estaba Marciano, quien fue el compositor de la canción más vendida en Colombia del género vallenato, ‘Amarte más no pude’, grabada por Diomedes.

Más no pudo amar Marciano a Martín, para cuidar de su sobrino. Quien el 22 de diciembre de 2013 dejó el mundo. Aunque antes de morir grabó la canción en la que Marciano se inspiró a causa del abandono de su amada y la muerte de su madre ‘Ay la vida’.

En honor a Martín Maestre, en 1960, Diomedes, bautizó al cuarto hijo con Patricia Acosta, Martín Elías Díaz Acosta. No obstante, en el mundo vallenato aparece ‘El Gran Martín Elías’, quien siguió el legado de su tío y su padre.

El más parecido al Cacique, en su voz, su humildad, su carisma. Perdió la vida el 14 de abril de 2017. Martín Elías era el nombre del tío de Diomedes y el de este joven cantautor y compositor. Los dos perdieron la vida a sus 26 años, apenas empezando a vivir, tristemente por accidentes en la carretera. Coincidencias de la vida, quizá, pero ese 26 que dio alegría a la familia Díaz Maestre al nacer Diomedes, entristece a la misma por ser la edad en la que los dos artistas vallenatos perdieron la vida.

“Duele la muerte del gran Martín Elías porque fue una persona noble, buena y rico espiritualmente. El folclor continúa, pero el vacío de un artista tan completo como él, perdurará”. Son las palabras que expresó el juglar de La Junta, por el fallecimiento de Martín Elías Díaz Acosta.

POR: Stephanie Gámez Tobías