Por: Carlos Mario Jiménez


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¡El vallenato volvió a dar la vuelta!

Los nuevos prospectos del género están en mora de hacer canciones propias. Hoy se centralizan en cantar el éxito de otros artistas.

VALLENATO FACILISMO
En su gran mayoría, los nuevos se dedicaron a vivir de éxitos. En una parranda cantan lo ajeno.


El vallenato es uno solo. Clásico, nueva ola, romántico, como sea, es un solo género con cantidades gigantescas de éxitos y talentos. No se compara con otro porque cada cual tiene su esencia.

Resumiendo, toda la historia, el vallenato era rechazado por gran parte de la sociedad, pero gracias al empeño de varios se cambió esa visión y hoy es una bandera que identifica a Colombia en el mundo entero.

Quiero llegar al punto de que dichoso quien o quienes salen en un vídeo y ya son cantantes. Esos sí tienen suerte, aunque Rodolfo Castilla (cajero) dice que la suerte es para los mediocres. Porqué lo digo, por la falta de iniciativas entre los más chicos.

¡El vallenato volvió a dar la vuelta! Y no dudo en esa exclamación porque si no fuera por artistas como Diomedes Díaz, Poncho Zuleta, Los Betos, Iván Villazón, Jorge Oñate, entre otros, acompañados de Silvestre Dangond, Peter Manjarrés, Nelson Velásquez, la actualidad del vallenato fuera tan crítica como la del merengue.

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Los analistas de esta música de acordeón, caja y guacharaca son optimistas cuando hablan del tema. Incluso los mismos artistas. Por ejemplo, Silvestre me ha dicho en varias ocasiones que todo es un proceso, que los jóvenes van haciendo la carrera y es difícil juzgarlos por ahora. Tiene razón Dangond, mucha, aunque más allá de evaluarlos está cómo van haciendo ese proceso.

Devolvamos la cinta 15 años. Silvestre, Peter, Kaleth y otros que hoy son referentes se abrieron campo cantando canciones de sus patrones; Jorge Oñate, Iván Villazón y Miguel Morales, pero no tardaron en marcar su estilo. Con el primer disco dieron luces de lo que buscan y así lo edificaron, eso conllevó al éxito actual. Kaleth se fue muy pronto.

Otros no contaron con la misma bendición. El fenómeno actual preocupa y mucho. No es posible que, con dos, tres y hasta cinco años de estar en el vallenato los jóvenes quienes dicen ser el relevo generacional del género no hayan hecho un solo éxito, por lo menos regional. Eso es inaceptable, no porque se tenga una fábrica sino porque graban una canción y la dejan tirada.

De mayor a menor: Karen Lizarazo, Ana del Castillo, Óscar Gamarra, Jhon Mindiola, César del Valle, Fello Zabaleta, Margarita Doria, Iván David Villazón, Álex Martínez y sí sigo nombrando, se me cansan los dedos de mencionar tantos talentos. Ellos muestran luces de querer, pero algo los vence. ¿Facilismo?

En su gran mayoría, los nuevos se dedicaron a vivir de éxitos. En una parranda cantan lo ajeno, eso no está mal, sirve para iniciar, lo malo es querer impresionar, pegar y ser famosos bajo la sombra de otro. Lo más grave es que se creen esa mentira o las que leen en sus perfiles de redes.

No están pegados, no son estrellas, sáquense eso de sus mentes. Pegado está Silvestre con su nuevo álbum, ‘Las locuras mías’, por eso hoy es fácil ver a casi todos cantar en vivo ‘Con agua fría’, ‘La última vez’, ‘Me tiene pechichón’ y obvio, el público feliz. Silvestre es un fenómeno porque así lo ha construido.

En la música no es quien mejor grabe ni quien lo haga más veces, ahí está el caso de Horacio Mora con ‘Osama bin laden’. Se trata de tener intuición, perseverar y saberse asesorarse. Claro, talento, calidad y sonido influyen.

Lo malo de todo es hacer música pensando en dinero, no porque no necesiten, sino que primero es el plano y luego se edifica la casa, no viceversa.

Y digo que el vallenato volvió a dar la vuelta porque Churo Díaz, Mono Zabaleta, Martín Elías, Daniel Calderón, iniciaron su carrera cantando música ajena en sus presentaciones, pero en un corto tiempo se propusieron y lograron el objetivo de hacerse su propio repertorio. ¿Por qué ustedes no pueden?

Para finalizar, yo me formé cuando muchos de los hoy éxitos se hicieron en Olímpica Stereo Valledupar, con Javier Fernández, esa fue mi mejor escuela para escuchar, comprender y criticar. Soy uno más que aporta al folclor, por eso no deja de preocuparme la falta de aptitud y sensatez a la hora de hablar de “pegados”.

Para finalizar, aquí les dejo unos ejemplos: