Opinión

14 abril, 2020

El destino del hipócrita

En el campo social y religioso también hay que tener especial cuidado, ya que, sus servicios, como sus oraciones tienen el límite de la mala fe.

Vale la pena el análisis de este personaje ya que su campo de acción más frecuente es el de la política, pero maneja cualquier otro con destrezas impresionantes; parece que allí, en el tinglado del engaño, se ensañara, ya que encuentra las situaciones ideales para dar rienda suelta a sus farsas, casi siempre empañadas por el odio, la envidia y la incompetencia.

Nunca produce nada, pero las críticas destructivas salen por todas partes y como por arte de magia las distribuye con una rapidez única y con una facilidad impresionante entre sus adeptos, que normalmente, están conformados por los amos de la doble personalidad.

Hacen daño por todas partes, destruyen al que se les atraviese a sus fines, y en el medio de la política de turno, cuando no son complacidos en sus pretensiones, se desgajan en la obscuridad,  con toda clase de improperios y calumnias en contra de los gobernantes de turno, y que, acolitados por los medios amarillos, se ayudan para regar sus males, desprestigiar y acabar con el que sea, en el momento propicio.

Conmino a los políticos y gobernantes nuestros, quienes en su mayoría, las intenciones y las prácticas de sus funciones han sido bien dirigidas, a que no se dejen maniatar de este tipo de personajes, ni permitirles instancias en el poder, ya que todo lo que tocan lo convierten en discordias pero al fin y al cabo terminan en donde siempre han debido estar: en el banco del desprestigio público en manos de la Soledad y muriendo de frío; recuerden que, cuando vean a este tipo de personas buscar el lado de Dios, algo raro está pasando en su destino, pero tengan en cuenta que, no hay cosa más incendiaria que el enemigo con máscaras.

En el campo social y religioso también hay que tener especial cuidado, ya que, sus servicios, como sus oraciones tienen el límite de la mala fe y cuando rezan tres “Ave María”, fusilan a media comunidad y en las épocas de crisis las tinieblas colectivas les sirven de escudo.

Por: Fausto Cotes Núñez

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