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Por: María José Rueda


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Del Tango al Vallenato: El argentino que cruzó el continente por un sueño de acordeón

28 abril, 2026

Rodrigo Pío Libretti llegó desde Buenos Aires para vivir por primera vez el Festival Vallenato y hoy compite como Acordeonero Aficionado.

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Última actualización abril 28, 2026 a las 01:05 pm

El acento lo delata, pero el acordeón lo conecta. En medio del calor de Valledupar y el eco de cajas, guacharacas y aplausos, Rodrigo Lucas Pío Libretti afina su instrumento con la misma emoción de quien está cumpliendo un sueño largamente esperado, llegó desde Buenos Aires, Argentina, y por primera vez pisa el escenario del Festival de la Leyenda Vallenata, en su versión 59, como concursante en la categoría acordeonero aficionado.

Su historia no comenzó en el Caribe, sino entre tangos y calles porteñas. Fue allí donde, impulsado por la curiosidad, descubrió la música vallenata y el virtuosismo de sus intérpretes. “Sentí el llamado de venir, de conocer este lugar, de entender qué pasaba alrededor de esta música”, cuenta. Lo que empezó como una inquietud se convirtió en un viaje de aprendizaje que hoy lo tiene frente a uno de los públicos más exigentes del folclor.

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Rodrigo inició su camino musical de oído, con acordeón piano, hasta que el destino lo trajo a Valledupar, donde encontró guía en maestros como Andrés “El Turco” Gil. En su memoria musical guarda nombres que lo marcaron: Calixto Ochoa, Alejo Durán, Alfredo Gutiérrez, el Binomio de Oro y Luis Enrique Martínez. “Ellos fueron mis primeras referencias, mi inspiración para seguir”, dice, mientras se prepara para interpretar aires como son y puya, con piezas como El pollo vallenato y La brasilera.

A sus 34 años, Rodrigo no vive exclusivamente de la música. En su ciudad trabaja en una distribuidora, pero su pasión lo ha llevado a crear su propio proyecto: Pío y la Banda Bacana, con el que interpreta vallenato y música sabanera. Sin embargo, asegura que nada se compara con lo que vive en Valledupar: “Me gusta todo, el clima, los ríos, la comida, pero sobre todo la gente. La forma en que reciben a un extranjero que ama su música es algo que no se olvida”.

Hoy, entre notas y nervios, Rodrigo no solo compite, celebra y celebra haber cruzado fronteras por un sueño, haber encontrado en el vallenato una nueva forma de sentir la música y, sobre todo, estar en el lugar donde ese sonido nace y se vuelve historia, porque a veces, el corazón encuentra su ritmo… incluso a miles de kilómetros de casa.