Por: Equipo Primera Linea


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“Nos amenazaban si no cumplíamos”: el regreso al Cesar de 17 personas que fueron llevadas a Camboya con falsas ofertas de trabajo

21 septiembre, 2026

Una joven de 23 años relató que fue contactada con la promesa de ganar hasta $20 millones mensuales trabajando en un call center. Terminó sometida a extensas jornadas, amenazas y descuentos salariales. Tras permanecer meses en un refugio, ella y otras 16 personas fueron repatriadas al Cesar.

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Última actualización septiembre 21, 2026 a las 11:10 am

La promesa de un trabajo en el extranjero, con un salario que podía llegar a los $20 millones mensuales, terminó convirtiéndose para Marisella y otras 16 personas en una experiencia marcada por amenazas, extensas jornadas laborales y explotación en Camboya.

Después de permanecer durante varios meses en ese país y pasar por un refugio mientras esperaban asistencia humanitaria, las 17 personas regresaron al Cesar. En el aeropuerto Alfonso López de Valledupar fueron recibidas por autoridades y entidades que les brindaron acompañamiento para su retorno a sus lugares de origen.

Marisella, nombre cambiado por seguridad, tiene 23 años. Contó que la propuesta surgió cuando se encontraba sin empleo en Bogotá junto a unos amigos. Un hombre les habló de una oportunidad laboral en Camboya, donde supuestamente trabajarían en un call center y podrían recibir entre $15 y $20 millones mensuales, además de comisiones.

Al llegar, aseguró, las condiciones parecían normales. Sin embargo, todo cambió cuando fueron trasladados al lugar donde debían trabajar. “Cuando llegamos a las instalaciones donde íbamos a trabajar, era una villa donde habían oficinas y miles de personas de todas partes del mundo”, relató.

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Según su testimonio, las jornadas comenzaban a las 9:00 de la noche y podían extenderse hasta el mediodía o incluso la 1:00 de la tarde del día siguiente. También aseguró que tenían restricciones para ir al baño, eran sometidos a evaluaciones y recibían amenazas y descuentos cuando no alcanzaban las metas establecidas.

Aunque inicialmente les habían hablado de salarios de alrededor de 1.000 dólares mensuales, afirmó que terminaban recibiendo entre 600 y 700 dólares y que en algunas ocasiones no recibían pago.

La situación se extendió durante aproximadamente cuatro meses. En abril, durante una redada, Marisella y sus compañeros aprovecharon para escapar. Sin embargo, tampoco podían acudir directamente a las autoridades del país, pues temían terminar detenidos por la actividad que realizaban. Finalmente permanecieron en un refugio hasta que se concretó la asistencia humanitaria que permitió su regreso a Colombia.

Ya en Valledupar, el grupo recibió acompañamiento de las secretarías de Gobierno y Salud del Cesar, Migración Colombia, Defensoría del Pueblo, ICBF y Policía Nacional, entre otras entidades.

Desde la Gobernación del Cesar señalaron que estos casos hacen parte de una problemática que también afecta al departamento. Según información entregada por la administración departamental, más de 300 personas han sido identificadas como posibles víctimas de trata de personas, en casos relacionados con ofertas laborales que terminan en otros países bajo condiciones de engaño y explotación.

Karina Delgado Coronel, enlace departamental de Trata de Personas de la Gobernación del Cesar, explicó que además del acompañamiento a las presuntas víctimas, se adelantan acciones de prevención para alertar a la ciudadanía sobre este tipo de ofertas.

El llamado de las autoridades es a verificar la existencia y legalidad de las empresas que ofrecen empleos en el exterior y desconfiar de propuestas que prometen salarios elevados, viajes con todos los gastos pagos o condiciones laborales que no pueden ser comprobadas.

Para Marisella, la experiencia dejó una advertencia que ahora quiere compartir con quienes atraviesan dificultades económicas y buscan una oportunidad laboral fuera del país.

“Que se cercioren bien de que salir del país no es así nada más. Cuando te ofrecen un empleo, que te van a pagar, que te vas con todos los gastos pagos, eso no es bueno”, dijo.

Tras cinco meses de incertidumbre, ella y las otras 16 personas finalmente pudieron regresar al Cesar. Ahora comienza otra etapa: recuperar la tranquilidad y reconstruir sus vidas lejos de las amenazas y el miedo que, según sus testimonios, marcaron su paso por Camboya.