Farándula

25 mayo, 2020

Muertes que marcaron a Diomedes Díaz: su hermanita de ocho años y otras despedidas cambiaron su vida

‘El Cacique de La Junta’ fue un hombre feliz, pero muy poco demostró el dolor causado por la muerte de su hermana, Elvira Luz, cuando comenzaba su carrera.

En la vida de Diomedes Díaz su vida fue de una felicidad efímera. Le llegaban momentos de dicha, pero no eran duraderos. Marcado por muchos estados de soledad, olvido, llanto y desprecio, transformados en música.

“Parece que estaba marcado por el destino; cuando estaba feliz algo pasaba”, dice Idelciro Zabaleta, exmanager, amigo y cuñado de Diomedes, quienes compartieron desde comienzos musicales hasta vida personal.

‘El Cacique de La Junta’ fue un hombre dichoso con momentos especiales, pero muy poco demostró el dolor causado por la muerte de sus seres queridos, amigos más cercanos y hasta compañeros de agrupación.

Uno de los dolorosos sucesos, desconocidos por la fanaticada de Diomedes, fue la desaparición de su hermana menor, Elvira Luz, cuando apenas comenzaba su carrera musical y estaba construyendo agrupación en Valledupar.

En la investigación de PRIMERA LÍNEA narramos la historia de ‘La Monita’, como le decían a Elvira, y otros nombres que presentamos cuando se cumpliría el cumpleaños número 63 de Diomedes Díaz:

Culpado de asesinato: muerte de Martín Maestre

Mucho se ha escrito sobre la muerte de Martín Elías Maestre Hinojosa, tío e influyente en la carrera musical de Diomedes Díaz.

El compositor y acordeonero falleció el 1 de agosto de 1979, en un accidente de tránsito ocurrido a las afueras de Valledupar. No fue algo trágico, como han dicho algunas personas, la muerte se presentó luego de que la camioneta Ford de estaca, donde conducía Diomedes, chocó contra una loma de tierra y se volcó, Martín iba en la parte de atrás y recibió la peor parte al quedar debajo del vehículo, perdiendo la vida por estrangulación.

“La muerte que más le marcó a Diomedes fue la partida de su tío Martín Elías Maestre, compositor y acordeonero. Ellos comenzaron desde abajo, trabajando juntos. Diomedes lo seguía mucho”, declaró Idelciro Zabaleta.

Idelciro Zabaleta.

‘El Cacique de La Junta’, quien para esos tiempos comenzaba a grabar en el vallenato, fue culpado incluso de homicidio por sus tíos y familiares más cercanos, algo que indiscutiblemente le marcó su vida.

Esa noche, cuando Martí Maestre murió, lo acompañaba su primo-hermano, Bolívar Urrutia, y venía camino a su casa ubicada en el barrio Los Cortijos.

Diomedes le grabó varias canciones a su tío, entre ellas ‘Me mata el dolor’ con el acordeón de Juancho Rois, en el álbum ‘La Locura’.

Un ángel en el cielo: Elvira Luz

‘El Cacique de La Junta’ fue un hombre feliz, pero muy poco demostró el dolor causado por la muerte de su hermana, Elvira Luz, cuando comenzaba su carrera.

Consagrada por la sangre de sus mismos padres, Elvira Maestre y Rafael Díaz, la joven de unos 8 años murió después de sufrir un accidente en casa y adquirir meningitis (inflamación del tejido delgado que rodea el cerebro y la médula espinal, llamada meninge.) en el hospital de Valledupar.

Diomedes, siendo ya cantante, se apersonó del cuerpo y terminó llevándola al corregimiento de La Junta, jurisdicción de San Juan del Cesar, y en medio del dolor que embargada a la familia sepultaron a Elvira Luz, a quien por cariño le decían ‘La Monita’.

De Juancho Rois no se despidió

“La gente no cree, pero le tocó vivir algo parecido a lo de Martín Elías Maestre, su tío. Los sanjuaneros lo culpaban, pero Diomedes no quiso ir a la fiesta donde además murieron Maño Torres y Eudes Granados”, relató Idelciro Zabaleta sobre la muerte del acordeonero ‘Juancho’ Rois.

Según Zabaleta, Diomedes lo mandó a los actos fúnebres, realizados en la plaza principal, para dar el mensaje de que no podía asistir.

“Fui con Jesualdo Galindo (conductor), llegamos a San Juan del Cesar casi cuando estaban enterrando a Juancho, le dije al público que El Cacique no iría y eso fue difícil, no entendieron su dolor”, rememoró Idelciro.

Por su ausencia del sepelio, Diomedes fue declarado hijo no grato de San Juan del Cesar por el Concejo municipal, además por ponerles remplazo a Juancho Rois, Rangel ‘Maño’ Torres y Eudes Granados, a solo tres días después de que murieran en un accidente en Venezuela.

De acuerdo a la noticia de El Tiempo, 11 de los 13 concejales de San Juan  del Cesar votaron positivo la proposición número 01, en su sesión del 28 de noviembre de 1993, donde manifestaron que la actitud de Diomedes fue indolente, inconcebible y carente de toda justificación. Los músicos murieron el lunes 21 de noviembre y fueron enterrados el miércoles (Rois) y el jueves (Torres y Granados). Díaz anunció el viernes como nuevo acordeonero de su conjunto a Iván Zuleta Barros, de 17 años, sobrino de Poncho y Emilianito.

En esta entrevista, Diomedes Díaz narra desde el Madison Square Garden en New York, en julio de 1995, lo que vivió tras la muerte de Juancho Rois.

Santos, ‘Lucho’, Samuel y Felipe: sin homenajes

Diomedes Díaz fue un hombre de grandes amigos, quienes conocieron su estirpe campesina y aplaudieron la forma de superarse. A unos los conoció en parrandas y otros llegaron gracias al destino.

Santos González, compadre de sacramento, fue una de las personas más cercanas a ‘El Cacique’ y a quien le hizo varias canciones, entre ellas ‘Mi compadre’, grabada en 1989 con el acordeón de Juancho Rois.

Santos González fue secuestrado y posteriormente asesinado por integrantes del Ejército Nacional de Liberación, ELN.

Otra gran pérdida para Diomedes fue la de Samuel Alarcón, a quien lo bautizó ‘El rey de La Guajira’, en una canción que simplemente cantó en parrandas y quedó para la historia.

Su nombre completo era Samuel Orlando Mengual Alarcón y fue asesinado al interior de la Cárcel Modelo de Bogotá, en enero de 1995. Tenía 48 años, era oriundo de Camarones, La Guajira, pero estaba radicado en Barranquilla.

Otros episodios que marcaron a Diomedes fueron los asesinatos de Luis Ángel González (6 de marzo de 2003) y Felipe Eljach.

Rafael Díaz: adiós a papá

Diomedes no acompañó a su padre al cementerio durante su último adiós. Rafael María Díaz, falleció en Valledupar a los 77 años de edad, al sufrir una afección cardiaca. 

“La muerte de su papá Rafael María Díaz fue muy dura para mi compadre; cuando yo vivía en Carrizal, el viejo decía que llegaba Diomedes con el canasto de flores, eso era porque le prometía muchas cosas por hacerle a la casa y hasta en la finca, pero el Viejo Rafa se reía pícaramente de las cosas de su hijo. Diomedes lo amaba, cuando su muerte se refugió en la finca”, narró Idelciro Zabaleta.

La muerte de Rafael Díaz sorprendió a Diomedes en plena recuperación de la operación a corazón abierto que se había practicado en Bogotá.

Hoy, Diomedes y su padre Rafael María, lo mismo que su hijo Martín Elías, permanecen unidos en el cementerio Jardines del Ecce Homo.

Desde el cielo lloró a Martín y Moisés

“Hay buenos ratos que el hombre los vive y hay ratos malos que no tienen fin”, una frase célebre de Diomedes Díaz en su canción ‘Cuatro paredes’.

Y quizás ‘El Cacique’ no imaginó ver un aguacero de penas, mucho menos imaginó postrarse frente a la tumba de sus hijos, Martín Elías Díaz Acosta y Moisés Díaz González.

Los jóvenes, ambos involucrados en accidentes de tránsito, murieron después de que su padre se fuera. Ellos eran los frutos más chiquitos de matrimonios que tuvo con Patricia Acosta y Betsy Liliana González.

Su espíritu libre, lleno de alegría y talento, desde el cielo lamenta el fallecimiento de sus hijos porque jamás creyó recibirlos tan pronto en la venia del Señor.

La última reflexión de Diomedes sobre la muerte