Mundo

9 agosto, 2019

«Las vacas no tienen la culpa del cambio climático, la tienen las personas»

El ganado como el cerdo y el pollo contribuyen en mayor o menor medida al efecto invernadero en la capa de ozono.

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La ONU pidió reducir el consumo de carne en el último informe del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) como medida para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y los impactos del calentamiento global.

Las conclusiones del documento causaron revuelo después que el presidente del IPCC Hans-Otto Pörtner asegurara textualmente que “sería beneficioso para el clima y la salud humana que la gente de países desarrollados consumiera menos carne”.

Las declaraciones fueron aclaradas por Marta G. Rivera Ferre, directora de la Cátedra de Agroecología y Sistemas Alimentarios de la Universidad de Vic. y parte del equipo que elaboró el informe del IPCC.

Marta G. Rivera Ferre este jueves en Foz de Iguazú (Brasil).

Para Rivera, una de las 107 científicos que participaron en el informe, el problema no está en las vacas, sino en los humanos.

«Las vacas no tienen la culpa, la tienen las personas. En los últimos 30 años se ha incrementado mucho el consumo de carne y también la de proteína animal de vacuno, pero lo que ha crecido más es el consumo de pollo y de cerdo.» 

Comentó Marta Rivera al diario español El País.

Para la científica, tanto el ganado como el cerdo y el pollo contribuyen en mayor o menor medida al efecto invernadero en la capa de ozono.

El ganado emite gas metano, en cambio el pollo y el cerdo emiten óxido nitroso y CO2.

«El metano tiene un potencial de calentamiento 28 veces mayor que el CO2 y dura en la atmósfera diez años. Pero el CO2 y el óxido nitroso duran más de 100 años. Por tanto, las vacas no son las culpables del cambio climático, pero sí que hay que replantearse que nuestra sociedad consume mucha proteína animal y que hay que bajar ese consumo», explica Rivero.

Para la especialista sí es importante disminuir el consumo proteína animal para tener una reducción en el uso de tierra, en las emisiones de gases de efecto invernadero y una mejora de nuestra salud.

Como lo explica, es importante que en algunas partes del mundo se disminuya el consumo de carne, aunque en otras partes es necesario que aumente la ingesta de proteína animal.

«Hay partes del planeta donde la gente necesita aumentar el consumo de carne porque tienen una dieta baja en proteínas», afirma.

Un informe publicado el año pasado concluyó que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero alcanzaron un máximo histórico de más de 37.000 millones de toneladas en 2018.