9 marzo, 2026
En medio del calor del sur del departamento y de las historias que dejó el desplazamiento forzado, decenas de familias víctimas del conflicto volvieron a sentir que el futuro puede construirse con sus propias manos. Esta vez no llegaron promesas, sino herramientas, insumos y capital para empezar de nuevo.
Última actualización marzo 9, 2026 a las 11:19 am
La Unidad para las Víctimas entregó elementos para 54 unidades productivas en los municipios de Aguachica y San Martín, como parte de la Ruta de la Productividad, una estrategia que busca fortalecer la autonomía económica de quienes han regresado o se han reubicado tras años de desplazamiento.
Entre cajas, estantes y equipos recién entregados, Carmenza Albernia apenas podía contener la emoción, durante años tocó puertas buscando apoyo sin encontrar respuesta. Ahora, frente a los insumos de su tienda de abarrotes, siente que por fin llegó la oportunidad. “Esto no lo esperaba. Tantos años yendo de aquí para allá, pidiendo ayudas, nunca había sido tenida en cuenta. Para mí esto aún es de no creer, es un sueño. Ya tengo mi emprendimiento para salir adelante”, dijo.
Detrás de cada negocio hay una historia similar. La inversión supera los $622 millones, recursos destinados a fortalecer emprendimientos como tiendas de abarrotes, cafeterías, restaurantes, papelerías, heladerías, panaderías, comidas rápidas, confecciones y salas de belleza, iniciativas que ahora comienzan a tomar forma en manos de quienes buscan reconstruir su proyecto de vida.
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El director territorial de la entidad en Cesar y La Guajira, Alexander Alvarado, explicó que estos procesos van más allá de la entrega de insumos. “Este tipo de iniciativas representan mucho más que un respaldo económico; se convierten en oportunidades para fortalecer la autonomía, dignificar los proyectos de vida y acompañar a las familias en la construcción de nuevas oportunidades”, señaló.
La entrega hace parte de los Esquemas Especiales de Acompañamiento Familiar, dirigidos a población víctima que avanza en procesos de retorno y reubicación, una fase clave para lograr su estabilización socioeconómica.
Así, entre vitrinas que empiezan a llenarse, máquinas que vuelven a sonar y pequeños negocios que abren sus puertas, 54 familias del sur del Cesar comienzan a transformar el recuerdo del desplazamiento en una nueva historia de trabajo, dignidad y esperanza