Por: Equipo Primera Linea


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En La Guajira, más de 600 personas del Pueblo Wiwa desplazadas retornaron a sus tierras

27 agosto, 2024

La Unidad para las Víctimas asistió y lideró el retorno de familias pertenecientes a esta etnia hacia sus territorios ancestrales.

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Última actualización noviembre 28, 2024 a las 06:54 pm

Desde tempranas horas de la mañana del domingo 25 de agosto, 135 familias, alrededor de 688 personas, pertenecientes al Pueblo Wiwa, empezaron su retorno hacia sus territorios ancestrales en El Limón, Carrizal y Contadero y Conchamaque, zona rural de Riohacha, en el departamento de La Guajira, tras seis meses de desplazamiento que los llevó a radicarse en dos albergues en Riohacha.

“Sentimos un aire puro, sentimos una calma, sentimos las aves, nos hablan los sitios sagrados, nos habla nuestra naturaleza, sentimos que esto es lo nuestro, donde estábamos no cabíamos”, expresó Luis Ángel Mejía, autoridad tradicional del Limón Carrizal.

La Unidad para las Víctimas, desde el 25 de febrero de 2024, ha brindado asistencia y ayuda humanitaria a la población Wiwa de estas comunidades.

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Este retorno se concretó tras la decisión conjunta de las familias y el apoyo de las entidades que conforman el Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a Víctimas (SNARIV), como la Gobernación de La Guajira, Alcaldía de Riohacha, Policía Nacional, el Ejército, la Personería Distrital, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría y autoridades de la comunidad indígena Wiwa, quienes, a través de los Comités de Justicia Transicional, recibieron el compromiso de la institucionalidad de cumplir el objetivo primordial de garantizar las condiciones de seguridad necesarias para el retorno de estas comunidades a sus lugares de origen.

“Seguiremos haciendo seguimientos a través de mesas de trabajo. El retorno de estas comunidades no significa que dejaremos de acompañarlas; tenemos muchos desafíos y debemos avanzar en la mayor presencia del Estado para estas comunidades y recuperar sus proyectos de vida”, explicó Mario Ríos Oñate, director de la territorial Cesar-La Guajira de la Unidad para las Víctimas.

La Unidad garantiza la entrega de ayudas humanitarias el día siguiente al retorno. Sin embargo, todas las entidades trabajaron de manera articulada para garantizar sus alimentos y necesidades básicas en el marco del retorno, así como se adelantan esfuerzos para apalancar proyectos productivos que permitan la recuperación de los proyectos de vida de estas 135 familias que ya se encuentran en su territorio ancestral. “Esto apenas comienza. Este fue un tiempo de lucha que tuvimos, nos vamos a sentir bien en nuestro territorio si contamos con seguridad. Nuestra comunidad y nuestros ancestros son la vida de cada uno de nosotros”, concluyó Luis Ángel Mejía, autoridad tradicional del Limón Carrizal.

Esperando la llegada de la Paz

Esperando que, junto a la Ayuda Humanitaria, llegue la paz total.

Esta venía siendo una jornada extensa, de esas que te cansan el cuerpo y que le suman peso al alma.

Mientras se acompaña el retorno del pueblo Wiwa, desplazado en febrero de 2024 hacia Riohacha, en La Guajira, bajo el inclemente sol guajiro,se descubren anhelos y sueños de paz en el territorio.

Un transbordo, la vía de acceso ya entradas en zona rural de Riohacha se hacía más compleja al avanzar con familias compuestas por niños, niñas, mujeres gestantes, enseres, animales, frazadas, entre otros elementos.

La garantía de seguridad estaba dada por la compañía del ejército, para quienes iban hacia su comunidad, retornando luego de 6 meses de haber sufrido el desplazamiento y mientras unos están de paso, otros se quedan, pero aunque los ojos estén en distinta dirección, en ambos horizontes se espera que algún día, en este territorio haya paz.

El pueblo quiere descansar del conflicto armado,  porque mientras a unos les toca huir de la guerra a otros les toca hacerle frente.