Opinión

20 marzo, 2020

Carta abierta a la comunidad vallenata: La crisis más grande de la humanidad

No pertenezco a hombres de ideas de derecha o izquierda sin control, ni de los que han convertido el odio en una virtud, soy uno más que ama y practica la justicia social.

Es hora en la cual, la carrera del odio debe parar; cada día el mundo con su globalización de la economía, avanza aceleradamente dando origen al crecimiento de la competencia, y entre esta, la desleal.

La economía informal crece desordenadamente, pues cada quien, por la necesidad de defenderse de los debates del destino, idea sus propios medios de subsistencias a través de movimientos o negocios que ayuden a labrar el sustento diario de la familia.

El avance de la humanidad a través de la ciencia ha traído el modernismo y el mejoramiento continuo en la calidad de vida, y ya, todos queremos vivir a la par de ese modernismo sin devengar lo que ello demanda, en donde la mayoría tratan de acrecentar su poder de adquisición bajo cualquier forma, para estos el fin justifica los medios.

Así se han acelerado los gobiernos déspotas y autoritarios y las seudo democracias, que traicionan a través de politiqueros, con políticas desmedidas, y en su afán de lucrar, degeneran en rencillas, descontentos, resentimientos, recelos, malestares y envidias que finalmente conducen al odio, y en uno de sus estadios, el más común, el odio político y social, nos llevan a todos de un lado para el otro haciéndonos copartícipes del mal que practican.

No pertenezco a hombres de ideas de derecha o izquierda sin control, ni de los que han convertido el odio en una virtud, soy uno más que ama y practica la justicia social.

Por eso me duelen las democracias de elecciones populares que eligen a sus gobernantes para que sean los representantes de sus intereses, conformados por pequeños grupos económicos que a la larga solo trabajarán para ellos y que, ante las dificultades, solo practican el protagonismo del desorden.

Me duelo de los autócratas que ilusionan y engañan con falsas esperanzas, las necesidades de su gente. Me duelo de que muchos de los grandes industriales, solo miren los intereses de sus empresas, y, a costa de grandes beneficios pisotean despiadadamente a un conglomerado llamado Humanidad, en vez de servirlo generando trabajo con beneficios sociales.

En el pasado se dieron y generaron crisis que de alguna forma nos llevaron a la meditación y al análisis exhaustivo, siempre buscando el camino como resolverlas y evitar lo inevitable: ¡Que se vuelvan a repetir!… y se depusieron en parte los odios. ¡Pero se repiten! pues las ambiciones no cesan y el manejo del poder y el dinero, parecieran embrutecer y descontrolar la buena voluntad del hombre.

Hoy vivimos una gran crisis de salubridad pública, que tiene que ver con nuestra permanencia en la tierra, y que, aún no sabemos a ciencia cierta, su origen; ojalá sea un castigo directo de la misma naturaleza y no el fruto del fanatismo de las mentes obtusas; se está afrontando dicha crisis, o calamidad, o pandemia, con altruismo, y ya, el mundo parece unirse en la búsqueda del remedio general, con alianzas científicas, aportes de capitales importantes, tecnologías eficientes, capacidad de trabajo, profesionalismo de alta calidad que no duerme ni descansa: !los científicos y genios!…recorriendo los caminos más rápidos para lograrlo, !ojalá así sea y sé que se logrará!

Yo quisiera recordar a todos los actores que han intervenido en estos procesos y que tendrán que intervenir en muchos más, porque se han tomado conciencia de los temas del planeta, entre ellos, que hay que cuidar la vida y del mundo en que vivimos con su plataforma universal, el cual nos fue encomendado desde el principio para vivirlo, además sentir y conocer lo importante que es la vida que se nos regaló.

Son muchas las crisis y calamidades que se han dado a través de los tiempos, como también han existido los sacrificios del hombre por resolverlas, pero existe una endemia que se convirtió en epidemia y luego en pandemia o como quiera llamarse, la más grande que ha existido y la que más muertes ha logrado, y que, ha azotado a la humanidad por todos los tiempos, donde han sido protagonistas grupos silenciosos, de gran conciencia social, con personajes líderes para combatirlas, pero que, hace falta del consenso mundial de los países más ricos, para siquiera lograr un paliativo milagroso,….!es el hambre y la miseria humana!….no debemos interrumpir nunca esta tarea.

El virus de esta pandemia se ha propagado tanto que, ataca indiscriminadamente, niños, mujeres, jóvenes, adultos mayores, ancianos y estos últimos en un futuro cercano, no existirían en la faz de la tierra y al desaparecer los ancianos, los que pueden a través de su paciente sabiduría manejar al mundo con equidad, crecerá el caos, abriendo fácilmente el paso al apocalipsis.

¡Una pequeña muestra de solidaridad ayuda a calmarla! ¡Estoy seguro que las calamidades abren las puertas al ingenio y así nacen las grandes y nuevas oportunidades, como también estoy seguro que, en las épocas de crisis, quienes tienen sensibilidad social, estarán a disposición permanente de la humanidad!

Por: Fausto Cotes