
22 octubre, 2026
Mientras se concreta su posesión, el ministro de Justicia, Iván Cancino, quedará encargado temporalmente de las funciones del Interior, según anunció el presidente.
Última actualización octubre 22, 2026 a las 10:13 am
La salida de Rodrigo Lara Restrepo del Ministerio del Interior y el nombramiento de Alejandro Ordóñez abren un nuevo capítulo de tensión política en el Gobierno de Abelardo de la Espriella. El relevo llega después de apenas dos meses y medio de Lara en el cargo, en medio de tropiezos legislativos, choques con congresistas y cuestionamientos de sectores radicales del oficialismo por sus posiciones políticas.
Ordóñez, exprocurador general y reconocido por sus posturas ultraconservadoras, asumirá una de las carteras más sensibles del Ejecutivo: la encargada de la interlocución con el Congreso, las relaciones con los partidos y la coordinación política con distintos sectores. Su llegada plantea una pregunta central: ¿podrá construir acuerdos en un escenario que exige mayorías legislativas o profundizará las diferencias con la oposición y los sectores independientes?
La salida de Lara se produjo horas después de que el Gobierno reconociera que un error en el trámite legislativo había llevado al fracaso de la ley del presupuesto nacional, un proyecto que el Ejecutivo había celebrado inicialmente como aprobado. Aunque el Gobierno anunció que expedirá el presupuesto por decreto, el episodio golpeó políticamente al ministro, quien había estado involucrado en las gestiones para sacar adelante la iniciativa.
A ese revés se sumó la derrota del candidato presidencial para la mesa directiva del Senado. Las mayorías eligieron al uribista Honorio Henríquez y no a Alfredo Deluque, respaldado por De la Espriella, una señal de que el Gobierno no tenía asegurado el control de las decisiones legislativas.
Lara también acumuló diferencias con congresistas de varias colectividades y críticas de los sectores más radicales del oficialismo. En las semanas anteriores a su salida, influenciadores cercanos al Gobierno difundieron antiguas publicaciones suyas en las que cuestionaba a figuras como Jair Bolsonaro y Nayib Bukele, además de criticar a Israel. También recibió reparos por nombramientos de personas vinculadas anteriormente a gobiernos de centro o de izquierda.
El relevo, por tanto, no se explica únicamente por el tropiezo presupuestal. La combinación de dificultades para construir mayorías, enfrentamientos políticos y cuestionamientos desde las propias filas del Gobierno dejó a Lara en una posición cada vez más vulnerable.
El nombramiento de Ordóñez representa un giro hacia un perfil más conservador en la conducción política del Gobierno. Su trayectoria como procurador general, sus posiciones frente al aborto, la eutanasia y el consumo de drogas, y su oposición al proceso de paz con las FARC lo han convertido en una figura controvertida, con respaldo en sectores de la derecha y fuertes cuestionamientos de sus críticos.
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Su principal desafío estará en el Congreso. Desde el Ministerio del Interior deberá tender puentes con las bancadas, negociar respaldos para los proyectos del Ejecutivo y tramitar iniciativas en un escenario donde las mayorías no siempre responden a los intereses del presidente. El nombramiento puede fortalecer la relación del Gobierno con sus sectores más conservadores, pero también generar resistencia entre partidos independientes y opositores.
Esa preocupación ya se hizo visible tras el anuncio. El representante a la Cámara Mauricio Toro, del Partido Verde, cuestionó la designación y calificó a Ordóñez como una figura autoritaria con dificultades para construir consensos. También puso en duda que pueda asumir el cargo por su edad, al señalar que tiene 71 años y pedir que se revise la aplicación de la norma sobre retiro forzoso.
La edad de Ordóñez abre un interrogante jurídico que deberá resolverse con base en las normas aplicables al cargo y las condiciones de su nombramiento. Sin embargo, el debate político va más allá de ese asunto: su llegada al Ministerio del Interior será una prueba para determinar si el Gobierno prioriza la negociación con sectores diversos o apuesta por una interlocución más cercana a su ala ideológica.
Ordóñez no es un recién llegado al círculo político de De la Espriella. Fue candidato presidencial en 2018 y tuvo como estratega a Carlos Suárez, quien posteriormente desempeñó esa misma función en la campaña que llevó al actual mandatario a la Presidencia. Después de su participación electoral, fue nombrado embajador de Colombia ante la Organización de Estados Americanos durante el Gobierno de Iván Duque.
Mientras se concreta su posesión, el ministro de Justicia, Iván Cancino, quedará encargado temporalmente de las funciones del Interior, según anunció el presidente.
El relevo deja dos asuntos pendientes para el Ejecutivo: explicar políticamente el fracaso del trámite presupuestal y demostrar que el nuevo ministro puede mejorar las relaciones con el Congreso. Para Ordóñez, el reto será convertir su experiencia jurídica y política en acuerdos concretos, sin que sus posiciones ideológicas terminen cerrándole las puertas que necesita abrir desde una de las carteras clave del Gobierno.