
24 agosto, 2026
Su trabajo lo llevó a acompañar campañas, lanzamientos y proyectos de diferentes artistas vallenatos.
Última actualización agosto 24, 2026 a las 03:18 pm
Valledupar despide este lunes 24 de agosto a Fabio Torres Molina, conocido cariñosamente como ‘El Rector’, un hombre que construyó su historia a pulso y que convirtió la disciplina, la creatividad, la fe y la capacidad de soñar en las herramientas para abrirse camino en el mundo empresarial y de la publicidad.
Torres falleció este lunes en Valledupar, luego de presentar complicaciones de salud relacionadas con problemas cardíacos. Alcanzó a ser trasladado de urgencia a la Clínica Erasmo, al norte de la ciudad, pero llegó sin signos vitales. Tenía 42 años y deja una historia marcada por la transformación personal. Él mismo reconocía que en su infancia no tenía claro qué quería ser. “No recuerdo que si quería ser médico, que si quería ser abogado, si quería ser X cosa, la verdad no tengo un recuerdo de eso”, contó durante una entrevista.
Su camino comenzó mucho antes de convertirse en empresario. Estudió hasta octavo grado en el Colegio Loperena; a los 15 años comenzó a trabajar con su tío Eder Torres en una empresa de publicidad. Llegó inicialmente para hacer mandados y recoger documentos, pero fue allí donde descubrió una habilidad que terminaría convirtiéndose en su profesión y en la base de su proyecto de vida.
A los 18 años comenzó a trabajar de manera independiente y posteriormente llegó a la revista Rumbera del Vallenato, dirigida por Ramón Duarte, donde tuvo la oportunidad de desempeñarse como diseñador gráfico y acercarse al mundo de los artistas y la música vallenata.
TE INTERESARÍA LEER: Delwin Jiménez permanece bajo pronóstico reservado tras sufrir un infarto
Uno de los capítulos más importantes de su trayectoria estuvo relacionado con Silvestre Dangond, a quien conoció en 2002 y cuya carrera acompañó desde entonces en diferentes momentos. En 2007 decidió independizarse y abrió un local en la calle 12 con carrera 16, en la Casa de los Vásquez. Un año después llegó uno de los momentos que él mismo consideraba fundamentales en su carrera: la campaña del álbum ‘El Original’ de Silvestre Dangond.
Torres apostó entonces por llevar la publicidad musical a nuevos espacios y desarrolló estrategias que incluían microperforados, decoración de vehículos y diferentes elementos promocionales que ayudaron a darle una identidad visual a aquella etapa de la carrera del artista. Desde allí comenzó a crecer Zona Creativa, empresa que terminó convirtiéndose en uno de los grandes proyectos de su vida.
Nuestro rector @fabiotorreszc • Foro de emprendimiento y desarrollo empresarial 👏👏👏 pic.twitter.com/B6IHAsECvn
— ZONA CREATIVA 💻 (@zonacreativa11) August 24, 2018
Pero Fabio no se veía solamente como un publicista. Su proyecto empresarial fue creciendo hasta convertirse, según relató, en una compañía con 790 metros cuadrados construidos y diez líneas de negocio. No hablaba de conformarse con lo conseguido. Por el contrario, soñaba con llevar su empresa y su trabajo a escenarios nacionales, trabajar con artistas de mayor alcance y ampliar la presencia de Zona Creativa.
En los últimos años, Fabio Torres también encontró en su propia historia una forma de inspirar a otras personas. Su experiencia como emprendedor terminó convertida en el libro autobiográfico ‘Cumplir mi sueño’ y posteriormente en una experiencia que reunió a cientos de personas en el escenario Crispín Villazón.
Allí habló de los tropiezos, los aprendizajes, la disciplina y la importancia de planificar para alcanzar los objetivos. Para él, el éxito no estaba únicamente relacionado con el dinero o el reconocimiento. Insistía en la necesidad de trabajar con propósito y rodearse de un equipo.
“El éxito de todo es la planificación”, decía al explicar la manera en que construía sus proyectos, mostrando incluso las primeras hojas de trabajo en las que comenzaba a organizar cada idea, cada actividad y cada detalle de un evento.
Quienes conocieron a Fabio también encontraron en él a un hombre profundamente ligado a la fe y a la familia. En sus propias palabras, se consideraba “un bendecido” por lo que Dios le había permitido construir y por la posibilidad de seguir soñando.
Su personalidad empresarial estaba acompañada de una manera particular de entender las relaciones. Defendió la importancia del trabajo colectivo; incluso al referirse a situaciones difíciles dentro de la industria musical, su mensaje insistía en que nadie debería intentar construir grandes proyectos completamente solo.
“Nosotros no podemos hacer las cosas solos, siempre tenemos que tener a alguien que nos guíe, que nos apoye, un equipo”, expresó.
Fabio Torres no llegó a donde estaba siguiendo un camino académico tradicional. Su formación comenzó en el trabajo, en la experiencia y en la oportunidad que encontró cuando apenas era adolescente. Pasó de hacer mandados en una empresa de publicidad a convertirse en diseñador gráfico, empresario, productor de ideas, acompañante de artistas y conferencista.
Y aunque había alcanzado una posición importante en el sector creativo de Valledupar, aseguraba que todavía estaba lejos de sentirse satisfecho. Entre sus sueños estaba llevar a Zona Creativa a trabajar con artistas nacionales como Blessd o Ryan Castro y aprovechar las conexiones que había construido durante años dentro de la industria musical.
Hoy Valledupar despide a un hombre que hizo de la creatividad su oficio, de la planificación una herramienta y de los sueños una forma de vida.