
19 agosto, 2026
En cumplimiento del Decreto 0525 de 2025, la ayuda humanitaria llegó hasta zonas de difícil acceso en la Sierra Nevada de Santa Marta para atender a 10 comunidades indígenas afectadas por el conflicto.
Última actualización agosto 19, 2026 a las 10:40 am
Como parte de las acciones para mitigar el desabastecimiento de la población víctima, la Unidad para las Víctimas distribuyó 485 kits de ayuda humanitaria a familias del pueblo indígena Wiwa que se encuentran en situación de confinamiento en la zona rural de Riohacha.
Durante las jornadas fueron entregadas aproximadamente 39 toneladas de alimentos no perecederos, distribuidas de acuerdo con la tipología de los hogares beneficiarios, con el propósito de contribuir a la atención de las necesidades básicas de las familias afectadas por las condiciones de confinamiento.
“Las ayudas consisten en alimentos no perecederos y elementos de aseo, que son necesarios para que estas comunidades subsistan en medio de la situación que afrontan. Hemos recorrido un camino bastante extenso, unas vías precarias, pero hasta aquí llegamos como institución para asistir con ayuda humanitaria”, señaló Alexander Alvarado, director territorial Cesar – La Guajira de la Unidad para las Víctimas.
Las ayudas llegaron a las comunidades Wiwa de Limón Carrizal, Kunzamake, Shegunamke, Bunkumake, Naranjal, Kesheanke, Winkumake, Laguna, Guamaca y La Múcura, ubicadas en zona rural de Riohacha, en el territorio indígena de la Sierra Nevada de Santa Marta.
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Esta acción hace parte de la respuesta institucional dirigida a las comunidades afectadas por hechos victimizantes, fortaleciendo la atención humanitaria y garantizando que la respuesta del Estado llegue directamente a los territorios donde se encuentran las familias.
“Gracias a la Unidad para las Víctimas que no nos ha dejado solos, desde el 2024 que nos desplazamos hemos sentido siempre la presencia de la Unidad”, indicó Luis Mejía, autoridad de la comunidad del Limón Carrizal.
Por su parte, Miguel Malo, autoridad de la comunidad de Naranjal, expresó que, “la comunidad se siente muy contenta, se siente felicidad, estamos muy agradecidos, uno queda sorprendido porque jamás habíamos visto un director en la comunidad, para nosotros es como un sueño, nos hemos sentido felices con sentir la presencia de la Unidad en la zona”.
Con esta entrega, la Unidad para las Víctimas avanza en su compromiso con los pueblos indígenas víctimas del conflicto armado y con una atención que reconozca sus particularidades culturales y territoriales, priorizando la dignidad y la garantía de sus derechos.